El drama de Emilia Claudeville: "Pettinato me hacía mierda la dignidad"

Las acusaciones contra Roberto Pettinato continúan. Emilia Claudeville reveló lo que sufrió al trabajar con él en Duro de Domar. En el programa “Segurola“, de Futurock, detalló que debía encerrarse en su camarín y que el conductor le chupaba el cuello.

“En el cuarto año y mi último año de Duro de Domar llegó Pettinato y viví una pesadilla. La relación con él empezó de una manera y terminó de otra. La primera fue decir ‘¿por qué me odia tanto si no me conoce? ¿Por qué me quiere hacer la vida imposible acá adentro?’ A las semanas me di cuenta que me odiaba porque era mujer, porque era con todas las panelistas y con todas las mujeres de la producción. El maltrato era igual”, aseguró.

Emilia Claudeville aseguró que volvía a su casa llorando.

Pero el maltrato que describió Claudeville empeoró con el paso del tiempo. “Después la cosa se puso más pesada, estuvo todo un año encerrándome con llave en el camarín. Tenía mi camarín frente al de él, hasta que empecé a llegar lista (para salir al aire desde mi casa)”, contó en el programa radial de Julia Mengolini. 

 
“Quiero decirlo con palabras claras. Yo sufrí acoso por parte de Pettinato, también sufrí violencia por parte de Roberto Pettinato

“Quiero decirlo con palabras claras. Yo sufrí acoso por parte de Pettinato, también sufrí violencia por parte de Roberto Pettinato. Sentí que su forma era así, que todos lo sabían y todos lo veían. Se naturalizó tanto su postura, esa especie de personaje que después entendí que era mucho más grave, porque esa manera burda, grotesca, exagerada que tenía de hacerlo frente a todos, construye una burbuja que lo hace parecer poco serio, cuando en  realidad es muy serio lo que hace. Porque mientras él lo hacía a modo de chiste delante de gente, a mi me tocaba, me chupaba el cuello y me hacía mierda la dignidad y me humillaba”, expresó consternada.

“Me di cuenta que esa manera de hacer de él, de no ocultarlo, era mucho más peligrosa. Yo estaba microfoneada y se escuchaba todo lo que él decía. Inclusive amenazas antes de empezar el programa, donde apoyaba las manos en el panel y me decía que no iba a parar hasta que llore en vivo”. 

 

Estuve por renunciar un montón de veces. Mis quejas a la producción para con él existieron.  LA respuesta era que si no quería estar ahí, había un montón de chicas dispuesta a ocupar mi lugar

Al escuchar su declaración, Mengolini le preguntó si conocía los motivos por los que Pettinato la trataba de esa manera. “Lo enojaba que le haya dicho que me daba asco. Señor, usted me da asco, le dije. Tratándolo de usted a propósito. Marcando la distancia y la diferencia de edad. Y la cosa se puso peor. Si bien la violencia la ejercía delante de muchos, lo tomé como algo muy íntimo y decidí que mi manera de dar batalla era resistiendo, quedándome. Estuve por renunciar un montón de veces. Mis quejas a la producción para con él existieron. En privado y en público, y la respuesta era que si no quería estar ahí, había un montón de chicas dispuesta a ocupar mi lugar. Yo decía ¿por qué me tengo que ir si sólo quiero hacer bien mi trabajo? Y que no me hinchen. Porque sino, viene otra víctima a la que le va a pasar lo mismo. Pero es simple. El machismo es capitalismo, el que daba plata ahí era él, no era yo. Eso lo entendí”, sumó. 

Pese a que pasaron dos años de esa pesadilla, Claudeville asume que debió renunciar en ese momento. “En ese momento, no sentí esa posibilidad. Porque sentí que él iba a ganar si me iba. Entonces, no lloraba en vivo, pero me iba del canal llorando todos los días o me encerraba con llave en el camarín y lloraba. Pensé que la batalla la había ganado yo, pero no. La ganó Roberto Pettinato porque terminé en el programa con 26 años y hecha mierda. La verdadera razón por la cual hace dos años no acepto un trabajo en televisión es porque ese último año con Pettinato viví una pesadilla. No sólo por él, sino por la respuesta que recibía ante mis denuncias y la complicidad del resto”, concluyó.