Últimas noticias de Cinematografía
![]() | Las rubias más espectaculares del cine | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
No hay duda, Marilyn Monroe es la rubia por excelencia. En una encuesta realizada por One Poll, esta leyenda del cine ha conseguido pasar por encima de auténticas bellezas actuales como Cameron Diaz, Madonna o Scarlett Johansson, hasta llegar hasta lo más alto, la primera posición del ranking de las rubias más explosivas de todo Hollywood. Marilyn Monroe se convirtió en un icono del cine clásico después de su trágica muerte en el año 1962. Además, se hizo famosa por mantener relaciones con importantes personajes de la talla del dramaturgo Arthur Miller o el ex presidente de Estados Unidos, John F. Kennedy. En segunda posición ha quedado la también desaparecida actriz, Grace Kelly, quien al casarse con el príncipe Rainiero III, se convirtió en la princesa de Mónaco. Con la medalla de bronce, Brigitte Bardot, icono sexual de mediados del siglo XX y una de las pocas supervivientes del cine clásico. Un representante de Clairol Nice'n Easy -compañía que encargó la encuesta a One Poll- dijo: "Marilyn Monroe ha sido siempre conocida por su envidiable pelo rubio. Pero es sorprendente pensar que incluso ahora, casi medio siglo después de su muerte, sigue pasando por encima de las rubias de moda hasta conseguir el primer puesto". "Su pelo es sínonimo del glamour de los años 50 pero ha sobrevivido al paso del tiempo luchando contra múltiples peinados y colores que han estado yendo y viniendo a través de los años", añadió. En el resto de la lista nos encontramos a Scarlett Johansson en la séptima posición, a la mítica Olivia Newton-John en la novena y a la mismísima Reina del Pop, Madonna, en el puesto número 11. Charlize Theron y Paris Hilton cierran el ranking con el 19 y 20, respectivamente | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
![]() | Macaulay Culkin cumple 30 años "solo en casa" | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
El niño que pasó tantas veces "solo en casa", Macaulay Culkin, cumple el jueves 30 años, alejado de los platós que le convirtieron en una de las mayores estrellas infantiles de la historia del celuloide. Su ascenso al firmamento del cine fue tan fulgurante gracias a las películas "Solo en casa" (1990) y "Mi chica" (1991) como drástica su desaparición de las carteleras, donde su nombre dejó de ser sinónimo de éxito cuando entró en la adolescencia. Culkin debutó en el teatro con 4 años, edad a la que también consiguió una beca de danza que le llevó a participar en 1988 en una versión de "Cascanueces" que el Ballet de la Ciudad de Nueva York presentó en el Lincoln Center. Su rostro angelical y su saber hacer le llevaron a dar el salto a la gran pantalla en 1989 de la mano del afamado director y guionista John Hughes y compartiendo protagonismo con el cómico John Candy. El difunto Hughes fue quien recomendó a Culkin al director Chris Columbus cuando éste buscaba protagonista para su proyecto "Solo en casa", filme escrito por Hughes. Aquel pequeño niño rubio desconocido consiguió el papel de Kevin McCallister, que en la película era olvidado en casa por un descuido de sus padres durante una Navidad. Culkin superó todas las expectativas. "Solo en casa" recaudó más de 280 millones de dólares en EEUU y el joven actor obtuvo una candidatura a los Globos de Oro. Un año después llegó "Mi chica", una tierna historia dramática en la que dio su primer beso, y en 1992 retomó el personaje de McCallister para rodar "Solo en casa 2: perdido en Nueva York", un nuevo triunfo en taquilla, que ingresó más de 170 millones de dólares en EEUU. A los 12 años, Culkin ya ganaba 5 millones de dólares por película, un sueldo que subiría hasta los 8 millones en 1994, el mayor salario cobrado por una estrella infantil en la historia de Hollywood, a pesar de que con la pubertad pareció perder su química con la cámara. "El buen hijo" (1993), "El guardián de las palabras" (1994), "Mano a mano con papá" (1994) y "Niño rico" (1994) no funcionaron como se esperaba y la carrera del prometedor artista comenzó a tambalearse. Un episodio clave en la vida de Culkin fue la separación de sus padres y su larga batalla legal, que comenzó en 1995 por controlar el futuro y los multimillonarios ingresos de su hijo. El actor no volvió a reaparecer en la gran pantalla hasta 2003 con un papel en una pequeña producción llamada "Party Monster", ocho años en los que prácticamente vivió alejado de los focos a excepción de algunas esporádicas apariciones en televisión y una colaboración con el que fue su amigo, Michael Jackson. Culkin fue uno de los niños que visitó con frecuencia el conocido rancho Neverland, extravagante residencia californiana del "rey del pop" durante años, y llegó a colaborar con el cantante para la realización del videoclip del tema "Black or White" (1995). La relación entre Jackson y Culkin llegó a ponerse en entredicho en el juicio por abusos a menores al que se enfrentó el autor de "Thriller" en mayo de 2005. En aquel famoso proceso judicial, el actor declaró a favor de su amigo y tildó de "ridiculez" las acusaciones de pederastia contra Jackson. Para entonces, Culkin ya tenía 24 años, había sido detenido por posesión de marihuana y tenía un divorcio a sus espaldas, tras romper su relación con Rachel Miner, su esposa entre 1998 y 2000. Dos películas menores en 2004 y otra en 2007, "Sex and Breakfast", resumen su trayectoria reciente en la meca del cine, a lo que se suma una participación en 2009 en la teleserie "Kings". Tercero en una familia de siete hermanos, Culkin sufrió el año pasado la pérdida de su hermana mayor, Dakota, que murió atropellada en Los Ángeles cuando se encontraba bajo los efectos del alcohol. Actualmente, Culkin, retirado de las cámaras y más alejado del mundo de la farándula, mantiene una relación sentimental con la actriz Mila Kunis ("Forgetting Sarah Marshall", 2008). Fernando Mexía (EFE). Filmografía de Macaulay Culkin
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![]() | Cuando el libro es la estrella, ¿quién necesita un actor famoso? | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
Hollywood ha descubierto que, en esos casos en los que el libro es la estrella, sale más rentable apostar por rostros desconocidos, una tendencia que han seguido las adaptaciones de "Crepúsculo" o "Harry Potter" y que David Fincher rubrica al convertir a Rooney Mara en la nueva Lisbeth Salander. Por un lado, la crisis obliga a reducir gastos y los cachés de las estrellas hacen todavía más costosa una superproducción. Por otro, un rostro muy popular para una novela con muchos adeptos es más difícil de encajar en la imaginación del lector. Y así, los actores desconocidos son los que últimamente se llevan el gato al agua para poner cara a los héroes de millones de lectores en las últimas adaptaciones de los best-seller a la gran pantalla. Fincher reinterpreta a Stieg Larsson -que ya había sido llevado al cine en su país, Suecia- y ha impuesto el nombre de Mara, actriz con la que ha trabajado en su anterior película, la todavía inédita "The Social Network", y quien ha "robado" el papel a rostros mucho más conocidos como Carey Mulligan, Natalie Portman y Ellen Page. A su lado estará Daniel Craig, que también saltó a la palestra como ese "don nadie" que osó meterse en la piel del agente secreto más famoso de la literatura y el celuloide: James Bond. ¿Estará Mara, como sí estuvo Craig, a la altura de un rol que sobre el papel ha atraído a millones de lectores y que pretende dar a Hollywood millones de dólares? La respuesta se puede encontrar en 1939, cuando David O. Selznick, después de convocar a medio Hollywood para encarnar a la Scarlett O´Hara de "Lo que el viento se llevó", decidió jugársela a una carta llamada Vivien Leigh y que resultó ser un póquer de ases. En el siglo XXI, esta tendencia se ha acelerado. "Harry Potter", papel que por razones de edad era difícil de atribuir a una superestrella -aunque por ahí andaba Haley Joel Osment de "El sexto sentido"-, recayó en un tal Daniel Radcliffe que ahora es archipopular y que incluso se ha desnudado en el West End por los dictámenes de "Equus". La saga, desde luego, tenía como principal reclamo a J.K. Rowling y el presupuesto ya se disparaba con los derechos del libro, la ambientación victoriana y los efectos especiales que exigía llevar al cine la escuela de magia de Hogwarts. Por su parte, Emma Watson, la Hermione que da la réplica a Potter, se convirtió no sólo en imagen de marca de Burberry y Chanel, sino que apareció en 2009 como la actriz más rentable de Hollywood en lo que va de siglo: con un caché medio, su filmografía ha hecho ganar a los productores 3.700 millones de euros. Casi nada. Una operación todavía más inteligente fue la de la película "Crespúsculo", basada en la trilogía vampírica que ha hecho multimillonaria a Stephanie Meyers. Los héroes románticos de Bella y Edward, mortal y vampiro respectivamente, costaron lo que para Hollywood son dos duros en esa primera entrega. La directora, Catherine Herdwicke, venía del cine independiente, y fichó a dos jóvenes de carreras más bien insulsas: Kristen Stewart y Robert Pattinson. Con 29 millones de euros recaudó 308 en todo el mundo y puso en el mapa a dos ídolos para los adolescentes. La segunda entrega, "Luna nueva", con 40 millones de euros, aún funcionó mejor y acumuló 560 millones de euros y con la tercera, "Eclipse", con 53 millones -los actores iban aumentando sus exigencias- volvió a arañar 512 millones más. Una operación perfecta. Ahora que Tobey Maguire ha dejado los hábitos de hombre araña, será otro actor de los que hay que investigar antes de hablar de él, Andrew Garfield, el encargado de poner la cara a Peter Parker y el cuerpo a ese mallot que oculta incluso en rostro. Y Tim Burton consiguió con "Alicia en el país de las maravillas" el mayor éxito de su carrera apoyado no sólo en Johnny Depp, su actor fetiche casi desde los comienzos, sino en la australiana de origen europeo de nombre impronunciable Mia Wasikowska. Mateo Sancho Cardiel, Madrid | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
![]() | Hollywood fumó en 2005 más que nunca en los últimos 19 años | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
En 2005 Hollywood fumó más que nunca en los últimos 19 años, aunque desde entonces la aparición del tabaco en las películas más comerciales de la industria ha ido cayendo progresivamente, según un estudio publicado esta semana por el Centro de Control y Prevención de Enfermedades (CDC). La industria del cine, que dejó para el recuerdo ilustres humos en boca de Humphrey Bogart, Ava Gardner, Marlene Dietrich, James Dean o, más recientemente, Uma Thurman, tiene en su poder la clave para que la juventud fume menos. O al menos esa es una de las conclusiones del estudio de la CDC. "La exposición en pantalla de gente fumando incrementa la probabilidad de que la juventud comience a fumar", asegura el informe, que añade que los jóvenes que ven muchas películas en las que se fuma son entre dos y tres veces más propensos a comenzar a fumar que aquellos que ven pocas cintas donde se fume. Para el estudio se contó el número de veces que se fumaba en las 50 películas de mayor recaudación de Hollywood cada año entre 1991 y 2009, y de ese cálculo se estimó que los filmes de 2009 contenían un 49 por ciento menos de "incidentes" -como llama el estudio a cada una de las veces que un personaje fuma o muestra el tabaco- que en 2005. Los "incidentes" contabilizados en 2009 fueron 1.935, por 3.967 en 2005. Entre 1991 a 1997 el número osciló entre 2.106 y 3.386 "incidentes". En 1998 bajó hasta 1.612 y en 2005 incluso dobló la cifra, hasta los 3.967. Desde entonces las cifras han ido bajando progresivamente, pero se mantienen por encima que los datos de 1998, cuando se prohibió a las tabaqueras pagar a las productoras por colocar sus productos en las películas. Los autores del informe sugieren que las películas en las que aparecen fumadores reciban la categoría de R (los menores de 17 años deben ir acompañados por un adulto), algo que ya ha reclamado con anterioridad la Organización Mundial de la Salud (OMS). El tabaco, no obstante, siempre se ha asociado con el lado glamouroso de Hollywood, y ahí están ejemplos en blanco y negro, como los de la hipnótica Marlene Dietrich a bordo del "Shanghai Express" (1932), o la pose artística de Humphrey Bogart, fumador empedernido en la vida real, en "El halcón maltés" (1941) o "Casablanca" (1942). El cine ha dado fumadores de todo tipo: sofisticados como Audrey Hepburn en "Desayuno con diamantes" (1961) y Rita Hayworth en "Gilda" (1946); sugerentes como Anne Bancroft en "El graduado" (1967) y Sharon Stone en "Instinto Básico" (1992). Aventureros como Ava Gardner en "Las nieves del Kilimanjaro" (1952), o revolucionarios como Dustin Hoffman en "Cowboy de medianoche" (1969) y James Dean en "Gigante" (1956). También con ecos clásicos como Mae West en "No es pecado" (1934) y Barbara Stanwyck en "El extraño amor de Martha Ivers" (1946); del viejo Oeste, como Clint Eastwood ("Por un puñado de dólares", 1964) y John Wayne ("El hombre tranquilo", 1952), o cómicos como Groucho Marx en "Sopa de Ganso" (1933). Las últimas décadas también han dejado momentos sublimes en los que el humo ha resultado seductor (Uma Thurman en "Pulp Fiction", 1994), rebelde (Olivia Newton-John en "Grease", 1978), reflexivo (Liam Neeson en "La lista de Schindler", 1993), irónico (Bruce Willis en "Jungla de cristal", 1988) y mafioso (Robert De Niro y Joe Pesci, en "Casino", 1995). Incluso ha resultado enternecedor (el cigarrillo que comparten Bill Murray y Scarlett Johansson en "Lost in Translation", 2002). Y es que algo tienen los fumadores que les hace, en ocasiones, irresistibles. Puede ser la forma en la que sostienen el cigarrillo, cómo dan la calada o la manera en la que expulsan el humo... Incluso Michelle Pfeiffer trató de explicarlo: "Solía fumar dos paquetes al día y odio haberme convertido en una no fumadora, pero nunca me consideraré tal porque siempre encuentro que los fumadores son la gente más interesante de la mesa". Antonio Martín Guirado, Los Ángeles (EEUU) | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
![]() | Sean Penn: Cincuenta años entre el "enfant terrible" y el compromiso político | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
El talento domó -o al menos eclipsó- a la bestia y, a sus 50 años, con dos Óscar, una carrera granítica y estrenos pendientes tan dispares como las nuevas cintas de Terrence Malick, Paolo Sorrentino y los hermanos Farrelly, nadie discute que Sean Penn es uno de los grandes de Hollywood. El talento domó -o al menos eclipsó- a la bestia y, a sus 50 años, con dos Óscar, una carrera granítica y estrenos pendientes tan dispares como las nuevas cintas de Terrence Malick, Paolo Sorrentino y los hermanos Farrelly, nadie discute que Sean Penn es uno de los grandes de Hollywood. Camaleónico y temperamental, Sean Penn, que cumplirá medio siglo el próximo martes, lleva en su mirada la mayor de las iras y la más infinita de las ternuras. Sensibilidad y brutalidad a la manera de Brando, olfato para hacer de su carrera un ejemplo de buen gusto y una actitud a la que se ha reprochado cierta falta de tacto. "Mi actor favorito es Sean Penn", dijo una vez en una entrevista cuando optó por primera vez al Óscar por "Pena de muerte". Y así resumió un carácter que ha canalizado en grandes interpretaciones y reivindicación política, pero que también le ha llevado a la cárcel y a dos matrimonios tempestuosos. Penn nació el 17 de agosto de 1960 en Los Ángeles County (Estados Unidos) en una familia de artistas que le facilitó adentrarse en Hollywood. Pronto destacó en papeles de rebelde: forjaron su calidad de satélite del "brat pack" "Aquél excitante curso", "Bad Boys" o "El juego del halcón", de John Schlesinger. En esa película interpretó al narcotraficante Daulton Lee con tan buenos resultados que, como agradecimiento, Penn contrató a Lee como asistente personal. Excentricidades primerizas de un aprendiz de estrella que hizo un máster en esta disciplina al casarse con Madonna en 1985. "Recuerdo ese matrimonio como muy ruidoso. No recuerdo haber tenido una sola conversación en cuatro años de matrimonio. He hablado un par de veces desde entones con Madonna y hay una persona ahí dentro, pero no lo sabía", reconocería años más tarde. Sean Penn, en esta época, fue arrestado por agredir a un paparazzi y protagonizó -con Madonna- la que probablemente sea su peor película: "Shanghai Surprise". Finalmente, en 1989, se divorció de la cantante de "Like a virgin". Ya en los noventa, su talento fue reclamado por directores de más enjundia y Penn se convirtió en una inquietante presencia para el nuevo cine negro: "El clan de los irlandeses" -donde conoció a su segunda esposa, Robin Wright- y, sobre todo, "Atrapado por su pasado", de Brian De Palma. Con más poder de decisión, empezó a marcar el camino que quería para sí. Inauguró su carrera como director con "Extraño vínculo de sangre" y, en 1995, llegó su verdadera consagración como actor, Oso de Plata en Berlín incluido, con "Pena de muerte". Como Susan Sarandon, su compañera de "celda", comenzó a colocarse a la izquierda como una de las conciencias de Hollywood. Los derechos de los gays, la guerra de Irak, la defensa del presidente venezolano, Hugo Chávez, o Haití han centrado su activismo. "No me considero especialmente político. Pienso que trabajar como actor y ser humano implica algo de política y preocupación por otros humanos", dice con modestia. Y mientras, le ha dado tiempo a construir una familia -dos hijos con Robin Wright-, sin dejar de tener algún escándalo personal -como cuando fue sorprendido por Wright con dos prostitutas rusas- y, ahora sí, una espléndida carrera. Premio en Cannes con "Atrapada entre dos hombres", dos Copas Volpi en Venecia con "21 gramos" y "Hurlybulry" y, por fin, el reconocimiento de la Academia: por ese padre amoral por puro dolor en "Mystic River" y por mimetizarse con Harvey Milk en el biopic filmado por Gus Van Sant. Woody Allen, Oliver Stone o Terrence Malick han sido otros realizadores que han contado con él, que también siguió dirigiendo títulos como "El juramento" y "Hacia rutas salvajes". Y para su segunda mitad de siglo, una cartera inmejorable: ha vuelto a trabajar con Malick en "The Tree of Life", ha fichado por Paolo Sorrentino para la película "This Must Be a Place" y tiene pendiente de estreno "Fair Game", junto a Naomi Watts. Además, tratará de convencernos de que también tiene vis cómica en "The Three Stooges", de los hermanos Farrelly, y volverá al biopic en "Genius", donde interpretará a Max Perkins, el hombre que descubrió a Scott Fitzgerald o Ernest Hemingway. Mateo Sancho Cardiel, Redacción Internacional | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
![]() | Verano y series van de la mano | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
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![]() | Cine negro: en EE.UU. "El Padrino", en el Reino Unido el gángster y en España "El Torete" | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
Si en el cine negro estadounidense el arquetipo de delincuente es "El Padrino" y en el Reino Unido lo es el gángster de barrio obrero, en España sería "El Torete", protagonista de "Perros Callejeros" y famosa figura del pícaro, del ratero, del buscavidas que burla la ley y rehuye a la Policía. Este personaje es fácilmente reconocible por el público español e incluso es visto como un "héroe", cuando sus películas, pertenecientes al denominado "cine quinqui" del periodo de la Transición, se exhiben en determinados ámbitos, según ha asegurado el crítico y guionista Roberto Cueto previamente a su participación en el Curso de Cinematografía de la Universidad de Valladolid (UVa). Para Cueto, el éxito del cine policial pasa por describir atmósferas locales y personajes propios de un determinado lugar y de una época concreta, algo que representa "El Torete", típico delincuente juvenil de barrio marginal que sobrevive fuera de la ley en la recién nacida España democrática. El problema en el caso de las películas policiacas españolas es que han intentado copiar, e incluso parodiar, una serie de arquetipos del cine americano que no han funcionado, pues los espectadores no se han creído que pudieran desarrollar sus fechorías de igual modo en las calles de una ciudad española que recorren día a día, que en las de un suburbio estadounidense. "Puede que Perros callejeros no resista un análisis fílmico ni semiótico como una película de Fritz Lang, pero que sí conecta con cierto tipo de público y establece cierto imaginario popular que la gente reconoce", ha añadido el crítico. Asimismo, se ha mostrado convencido de que trabajando en narrar lo local, al final se consiguen productos que transcienden a las fronteras. Otra de las circunstancias a las que ha tenido que hacer frente el cine negro español es a la propia naturaleza del régimen franquista, pues su intento de dar una imagen de control absoluto de la situación, impidió que surgieran personajes frecuentes en este género, como el del rudo detective al estilo de Humphrey Bogart que siempre está situado entre la Policía y el delincuente y que cubre las carencias de la investigación oficial. A pesar de ello, Cueto ha incidido en que en la realidad actual hay una serie de situaciones que pueden ser llevadas al cine, como el auge de las mafias rusas o la corrupción urbanística, algo de lo que dio las primeras pinceladas "La caja 507" (2002), de Enrique Urbizu. También ha participado en el Curso de Cine con una conferencia sobre el cine negro francés e italiano el escritor y crítico Jesús Palacios, quien ha aseverado que en los últimos tiempos este género está resurgiendo a partir de una serie de directores que se han sentido atraídos hacia su particular estética y su complejidad. El escritor ha calificado el cine negro como un género "incombustible" que sigue gozando de espacio en las productoras, y ha destacado la labor realizada en los últimos años por directores como Quentin Tarantino, Martin Scorsese o los hermanos Joel y Ethan Coen. Aunque en Europa comenzó a hacerse a partir de los arquetipos de las películas y de la literatura norteamericanas, posee características propias, como su por crear atmósferas "míticas", aunque eso conlleve que en algunos filmes queden "elementos sueltos" o "cables sin atar" en el guión. "Se le da mucha importancia al aspecto estético, al aspecto iconográfico, al mítico del cine negro que a las historias en sí mismo. Ése es precisamente uno de los motivos por los que a veces se ha desprestigiado el cine de género y policiaco europeo, porque se le achacan muchas veces debilidades de guión", ha reparado. Entre los directores europeos que ha destacado se encuentran el francés Jean-Pierre Melville, con cintas como "El silencio de un hombre" (cuyo título original es "Le Samourai") o el italiano Sergio Sollima, con películas como "Revolver". | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
![]() | Cine y moda, siempre de la mano | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
El cine y la moda mantienen desde hace décadas una idílica relación. Se quieren, se admiran y se necesitan para promocionarse. "La relación entre los dos mundos siempre ha tenido un final feliz. Desde la alfombra roja de los Oscar hasta los actores y los directores que desarrollan colecciones de moda", ha explicado Rafael Casanova.
Este periodista de moda y bloguero destacó que uno de los casos más claros es el de Sofía Coppola para Louis Vutton. Esta apasionada relación se complica por los ritmos de cada uno de los miembros de la pareja. "La moda es una industria cada vez más fugaz y la caducidad de las prendas y tendencias es cada vez mayor. Con las firmas de ´pronto moda´ parece casi imposible mantener una tendencia durante un tiempo demasiado largo. La gente se aburre pronto y quiere consumir cosas nuevas enseguida", apuntó. En cambio, la industria del cine va mucho más lenta. Por ejemplo, la película "Sexo en Nueva York 2", paradigma de los amantes ´fashion´, muestra modelos superados por la industria textil. Sarah Jessica Parker lleva vestidos de la casa Halston Heritage que fueron diseñados mucho antes del comienzo del rodaje pero que no se pusieron a la venta hasta que el filme se estrenó en las pantallas de medio mundo. A pesar de sorprender, el diseño ya estaba superado por los nuevos productos. Dos años La industria cinematográfica y la alta costura, en cambio, coinciden en los tiempos. Casi dos años se tardan en confeccionar una película o una colección. El estilo ochentero empezó a surgir a comienzos de 2007. Los creadores analizaron el mercado y vieron la posibilidad de recuperar las hombreras. Después vienen las encuestas, la recepción de la gente, la compra de tejidos, el patronaje. Y dos años después de que la idea surgiera, sale a sociedad, donde entran las estrellas de cine. La industria audiovisual consume mucha moda porque todos los actores (y sobre todo las actrices) necesitan estar radiantes. Y, a su vez, las grandes firmas tienen que estar donde los fotógrafos plasmen sus últimos modelos. "Las celebrities deben construir su imagen", apuntó Casanova. | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
![]() | El discreto encanto de las viejas glorias | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
Sylvester Stallone, Bruce Willis y Arnold Schwarzenegger han convocado una reunión de viejas glorias del cine de acción en "Los mercenarios", recuperando una tradición que, salvando las distancias, practicaron el cine de catástrofes de los setenta o las adaptaciones a la gran pantalla de Agatha Christie.
Por el género que eligieron, a ellos les ha llegado el apelativo de viejas glorias con cierta antelación, pero los que otrora compartieran el negocio del Planet Hollywood han vuelto a verse las caras en esta cinta que el próximo fin de semana llegará a las pantallas de todo el mundo. Stallone, que además escribe y dirige la cinta, tiene 64 años y sólo ha vuelto a saborear las mieles del éxito al recuperar a sus dos clásicos: Rocky y Rambo. Schwarzenegger, de 63 años, cambió "Teminator" por "Governator" de California. Y Bruce Willis, el más joven con 55 años, se diversificó hacia papeles serios como el de "El sexto sentido", pero hace años que no atrae a los espectadores en masa. "Los mercenarios" ha completado el elenco con otros veteranos: Mickey Rourke -con ganas de volver a tirar su carrera por la borda tras el renacer de "El luchador"-, Eric Roberts y Dolph Lundgren. Y así, la cinta ha repetido con el cine de acción de hace décadas lo que el cine de catástrofes hizo con el Hollywood dorado: una labor de reciclaje y un impúdico ejercicio de decadencia. Fred Astaire, legendario bailarín junto a Ginger Rogers, no consiguió ser nominado al Óscar hasta que no murió achicharrado en "El coloso en llamas" junto a Jennifer Jones y William Holden. Shelley Winters, Ernest Borgnine y Red Buttons, fueron los pesos pesados del viejo Hollywood que hicieron que se hundiera un transatlántico en "Las aventuras del Poseidón", por la que Winters volvió a ser candidata a la estatuilla. Y no por tierra ni por mar, sino por aire, la gran Helen Hayes se llevó su segundo Óscar 37 años después de "El pecado de Madelon Claudet" por viajar en un avión al lado de unos talluditos Burt Lancaster y Dean Martin en "Aeropuerto". Lancaster aún tuvo ganas de montarse en un tren con Sophia Loren, Richard Harris y Ava Gardner hacia "El puente de Cassandra", y eso que ésta última venía de un "Terremoto" con Charlton Heston. Mientras las catástrofes hacían morir a mucha gente, mucha gente era sospechosa de asesinato en casi todos los relatos de Agatha Christie. En "Asesinato en el Orient Express", que adaptaba uno de sus libros más célebres, Sidney Lumet creó una multiestelar galería de posibles asesinos de Richard Widmark: a Ingrid Bergman -que ganó su tercer Óscar-, John Gielgud, Anthony Perkins, Wendy Hiller y Lauren Bacall no les faltaban motivos para liquidarle. La siguiente entrega tampoco escatimó en el reparto: Bette Davis se metía en un crucero sangriento por Egipto junto a otros compañeros generación como David Niven, Jack Warden y Peter Ustinov. Asimismo, Elizabeth Taylor y Rock Hudson se vieron las caras después de "Gigante" a través de "El espejo roto", en la que también aparecían Tony Curtis y Kim Novak. Y, ya en el siglo XXI, Clint Eastwood se llevó a sus "colegas" Tommy Lee Jones, Donald Sutherland, James Garner y James Cromwell al espacio en "Space Cowboys" y arrasaron en taquilla. Estas reuniones no siempre son tan multitudinarias y a veces el cine ha querido alimentar la nostalgia consiguiendo un careo entre dos leyendas de la pantalla. Entre los casos más logrados, "En el estanque dorado", la dúctil historia de amor senil entre Katharine Hepburn y Henry Fonda, o el western crepuscular entre dos veteranos como Robert Mitchum y John Wayne en "El dorado". Las dos mayores estrellas del humor silente, Buster Keaton y Charles Chaplin, se reunieron para llorar en "Candilejas", mientras que Bette Davis y Joan Crawford se vieron las caras y casi se las abofetearon en el "grand guignol" de "¿Qué fue de Baby Jane?". Finalmente, Jack Lemmon y Walter Matthau intentaron demostrar que quien tuvo retuvo en los noventa con "Dos viejos gruñones", que incluso propició una secuela a la que también se apuntaron Ann Margret y Sophia Loren. | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
![]() | Te presentamos a los hermanos de los actores de Hollywood | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
Aunque Hollywood sea la meca del cine a la que sólo llegan algunos pocos, hoy os vamos a acercar a algunos de los actores y actrices del star system y convertirlos en cualquier ciudadano de a pie. Y es que, al igual que el resto de los mortales, estas estrellas que surfean en el dólar son en definitiva como nosotros. Y ello lo certifican sus familiares, que lejos de los focos y las grandes producciones de Hollywood, convierten a las celebrities en personas de carne y hueso. ¿Quieres sber cómo y quiénes son? A continuación entraremos en lo más profundo de la intimidad de Hollywood y daremos un repaso a los hermanos y las hermanas de los más famosos actores de esta industria.
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![]() | Conoce a los "Mercenarios" | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
Los mercenarios son profesionales que arriesgan mucho. Están dispuestos al sacrificio. Hay un término inglés que les define: expendable (prescindibles), que se entiende como la posibilidad de ser sacrificados en pos del cumplimiento de un objetivo militar.
Los mercenarios es un thriller de acción implacable sobre un grupo de mercenarios contratados para que se infiltren en un país sudamericano con el fin de derrocar a su despiadado dictador. Tan pronto como inician la misión, esos hombres se dan cuenta de que las cosas no son lo que parecen, y se ven atrapados en una peligrosa red de engaño. Los mercenarios es un thriller de acción implacable sobre un grupo de mercenarios contratados para que se infiltren en un país sudamericano con el fin de derrocar a su despiadado dictador . Tan pronto como inician la misión, esos hombres se dan cuenta de que las cosas no son lo que parecen, y se ven atrapados en una peligrosa red de engaño y traición. Con la misión frustrada y una vida inocente en peligro, los hombres van a vérselas con un desafío incluso mayor, el que amenaza con destruir esta banda de camaradas cuyo lazo les hace sentirse como hermanos. Detrás de la película hay un plantel de actores que ningún productor en su sano juicio podría imaginar. Muchos de los héroes de acción de los últimos 25 años aparecen juntos en Los mercenarios. Deja que te los enseñemos: QUIÉN ES QUIÉN EN LOS MERCENARIOS | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
![]() | Chapa y pintura para los viejos iconos del terror | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
La nueva versión de "Pesadilla en Elm Street" confirma que para asustar a las nuevas generaciones basta con hacer un "lifting" a los viejos iconos del terror, operación por la que han pasado también Jason de "Viernes 13" o Leatherface, de "La matanza de texas".
El principal cirujano de este centro de antiestética, especializado en rostros desfigurados y máscaras de piel humana se llama Michael Bay, y su objetivo trata más de que estas viejas glorias sean descubiertas por el nuevo público que de recuperar el esplendor original para sus fans de siempre. Su última producción, "Pesadilla en Elm Street", es el nuevo rito de presentación de Freddy Krueger, el jardinero de la escuela que acabó podando a más de un colegial en una saga iniciada por Wes Craven en 1984. En la original había humor, pero vistas por un espectador ahora las carcajadas irían por otro lado: por la transparencia de los trucajes del bajo presupuesto. Y es por eso que Bay es más partidario de sofisticar la estética -dentro de una maquinaria muy industrial- y quitarle la válvula de escape del exceso para llegar al terror de solemnidad. El resultado: rebelión por parte de los seguidores, porque no hay ni rastro del encanto "austero" -alimentado ahora por los retornos de Sam Raimi o las cintas de Zack Snyder-, y satisfacción para los que se sienten excluidos por el carnaval de la serie B. La taquilla demuestra que los segundos son legión. Este regreso a Elm Street ha recaudado el triple de lo que costó y todavía quedan mercados por explorar como el de España. Y en su decisión de que esta nueva "pesadilla" no sea más que un eficaz mecanismo de terror al uso, hay que reconocer que "Pesadilla en Elm Street" maneja las armas del género con rigor, creando una atmósfera onírica y un considerable sentido del desasosiego. El propio Craven, consciente de que su fórmula había quedado obsoleta, dio la vuelta a los clichés en la otra dirección en el metaterror de "Scream", un ingenioso homenaje a las reglas instauradas por cintas como "La matanza de Texas", del hoy considerado maestro George A. Romero, "Viernes 13", de Sean S. Cunningham, o su propio Freddy. Pero ya en el siglo XXI, ante la vulgaridad del terror estadounidense -que no del japonés-, Cunningham y Craven unieron fuerzas en 2003 para "Freddy contra Jason", un festín nostálgico plagado de viejas glorias. Ese fue el año, precisamente, en el que Michael Bay -que también lleva la franquicia de "Transformers"- inició este sangriento camino desengrasando, una herramienta que había dado grandes alegrías en los años setenta: la motosierra. Bay descubrió que gastándose sólo 7,3 millones de euros en un remake de "La matanza de Texas", película que costó en 1974 apenas 108.430 euros, podría recaudar unos 61,9 millones de euros. Y también decidió cambiar el terror sucio, casi documental de George A. Romero, por un tren del terror "mainstream". Los resultados, en términos económicos, fueron tan satisfactorios y su protagonista, Jessica Biel, acaparó tantas portadas que incluso se animó a hacer una "precuela"(creada después de la original): "La matanza de Texas: El origen". Su siguiente tarea fue llevar a la tintorería las tiendas de campaña de "Viernes 13" para volver a salpicarlas de sangre transcurridos 29 años de la primera entrega de Jason Voorhess. Un nuevo grupo de temerarios adolescentes, un nuevo camping y, desde luego, el niño que murió ahogado en Crystal Lake todavía sediento de venganza se dieron cita en 2009. Estas tres "cirugías" no han reventado la taquilla como un "Armageddon", pero tampoco contaban con presupuesto de altos vuelos, por lo que Bay ha descubierto una pequeña gallina de los huevos de oro a la que, según parece, seguirá exprimiendo. Y es que, según la Internet Movie Database, entre sus próximos proyectos está volver a desenjaular "Los pájaros", de Alfred Hitchcock, para mostrarlos sin croma y sin animales mecánicos, así como dos títulos que no dejan lugar a las dudas: "Untitled Ouija Project" y "Untitled Mark L. Smith Horror Project". | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
![]() | Pesadilla en Elm Street: La Saga | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
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![]() | Te presentamos a los juguetes de Toy Story 3 | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
Woody, Buzz y compañía vuelven a la carga con 'Toy Story 3' . Una nueva cinta de Disney Pixar rodada con tecnología 3D. Lo mejor ¿el 3d? quizás sí, quizás no... pero sin duda, lo que más nos ha conmovido son los juguetes nuevos. Os los presentamos:
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![]() | Acción y prestigio: un matrimonio cinematográfico no tan peleado | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
El cine de acción ha sido un género tradicionalmente despreciado por los críticos y amado por el público, pero el caso actual de "Origen", protagonizada por Leonardo DiCaprio, recuerda que, como en "Bullit" o "Infiltrados", la adrenalina y el prestigio pueden convivir.
Con "Origen", Christopher Nolan repite la hazaña que consiguió con "El caballero oscuro": demostrar que mantener al espectador clavado en la butaca sin recurrir al golpe de efecto requiere un sustrato dramático, una construcción de personajes y una artillería visual dignas de elogio. Es decir: que se puede ser buen director sin que "acción" sea solamente la palabra que sigue a "luces" y "cámara". De hecho, tras el megaéxito de la hasta ahora última entrega de Batman en cine, incluso la Academia de Hollywood se dio cuenta de que estaba dejando de lado un género con piezas nada desdeñables, y un año más tarde ampliaba a diez las finalistas a mejor película para dar cabida a cintas menos "oscarizables". Así, en la terna por el premio máximo estaban la frenética invasión extraterrestre de "District 9", "Malditos bastardos", de Quentin Tarantino, quien dota de igual agilidad los diálogos que las metralletas, y por supuesto "Avatar", del gurú de masas James Cameron. Sin embargo, ninguna fue la vencedora de la noche. Martin Scorsese con "Infiltrados" había roto la maldición del género en 2006, que desde "Rocky" treinta años atrás no había tenido un exponente tan claro alzado como la mejor producción del año en los Óscar, aunque la acción sí se había colado en forma de thriller con "El silencio de los corderos" o arropada por ambientación histórica en "Braveheart" o "Gladiator". "El fugitivo" subrayó en 1993 que la antología del cine también se escribe con adrenalina, y de eso siempre supo Steven Spielberg, que no dudó en alimentar de acción sus cintas de aventuras con Indiana Jones, o sus ciencias ficciones con "Parque Jurásico" y "Minority Report". Además de Tarantino, Spielberg, Cameron y Nolan, se ha hablado de "maestros de la acción" en los casos de Michael Mann con su vibrante "Heat", o Paul Greengrass, con sus aportaciones a la saga de Jason Bourne. En los años setenta, el contexto político favorecía que el cine de espionaje estuviera en un momento de especial lucidez, no sólo en la irregular serie de James Bond, sino con títulos como "Los tres días del cóndor" o "Todos los hombres del presidente". Sidney Pollack y Alan J. Pakula, respectivos directores de aquellas cintas, aún serían en los noventa responsables de las mejores adaptaciones de los best-sellers de John Grisham: el primero con "La tapadera" y el segundo con "El informe pelícano". Y un hombre, Brian De Palma, ha dedicado toda su carrera a explorar el lenguaje cinematográfico con espectaculares secuencias de acción: desde "Los intocables de Elliot Ness" a "Femme Fatale". Roman Polanski con "Frenético" o incluso John Cassavetes con "Gloria", supieron subir al tren de la acción sus obsesiones personales. Y a pesar de que parece que la acción implica medios y que los medios están concentrados en Hollywood, muchas veces las mejores muestras del género han venido de otras geografías. El hongkonés Johnnie To, con cintas como "Sparrow" o "Election" ha pasado por los festivales más importantes de Europa, al igual que Takeshi Kitano, que con "Zatoichi" o "Hana-bi" ha conseguido dejar sin aliento más a la crítica que al público mayoritario. Y no hay que olvidar que la propia "Infiltrados" es un remake no confeso de "Infernal Affairs", de Lau Wai Keung. En Europa, cuna del cine del autor, tampoco han renunciado a probar suerte en el ritmo sincopado: Luc Besson, con "León (El profesional)", Tom Twyker, con "Corre, Lola, Corre", Guy Ritchie, con "Snatch" e incluso el español Daniel Monzón con "Celda 211" han dado un toque mucho más "artie" a este género para masas. Y desde luego, el cine clásico de Hollywood, con su capacidad para no confundir discurso directo con la simplicidad, regaló verdaderas obras maestras como "Con la muerte en los talones", de Hitchcock, muchas películas de John Frankenheimer o "Bullit" y "La gran evasión", ambas protagonizadas por Steve McQueen. | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
![]() | Bodas secretas | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
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![]() | ¿Neorrealismo chino? | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
Mientras China se posiciona en la escena internacional, cineastas como Jia Zhangke, Lou Ye o, ahora de estreno en España, Xialu Guo, dan forma a un cine social que, sorteando la censura y triunfando en los festivales, retrata las fisuras humanas del vertiginoso avance del gigante asiático.
"Ella, una joven china", de la realizadora pequinesa Guo, llega a las pantallas españolas este fin de semana tras haber ganado el Leopardo de Oro en Locarno, uno de los certámenes más atentos a las nuevas miradas, y redondea con su lenguaje neorrealista y su sutileza humana la esencia del nuevo cine chino. Esta tendencia, que se acentuó con la llegada del nuevo milenio, escapa a la poética esteta de Zhang Yimou, la complejidad narrativa de Edward Yang o la emotividad más directa de Chen Kaige para mirar su país con menos aderezo y más crudeza, pero con igual fuerza expresiva. Y, sobre todo, desglosa la inmensa gama humana que, lógicamente, se halla entre sus 1.300 millones de habitantes repartidos en 9,5 millones de kilómetros cuadrados, algo que Occidente tiende a olvidar en su visión simplista y uniforme del pueblo chino. "Ella, una joven china", según su directora, "representa el desconocido futuro de la nueva China: arriesgado, misterioso y provocador", alrededor de una joven que asiste con espíritu entre combativo y apático a su difícil emancipación como mujer desde el pueblo en el que vive hasta Londres. Como tantas otras películas chinas que se atreven a rodar lo que su gobierno no les permite, este filme es una coproducción con un país europeo, en este caso Gran Bretaña. Y, entre los frentes de reflexión que aborda, se encuentra la cuestión del género y la de la emigración. El hecho de que la población china en Europa no esté expuesta a la precariedad que sí afecta a emigrantes de otras procedencias y que la comunidad china se define por su tendencia al gueto, no quita peso dramático al viaje de "Ella, una joven china". La película, que también desvela en su banda sonora el interesante panorama punk rock chino, muestra esa nueva generación que fuerza las bisagras entre tradición y vanguardia, capitalismo y comunismo, libertad y censura, ruralidad y metrópolis y, por supuesto, Oriente y Occidente. Ese mensaje, aunque con un lenguaje mucho más sostenido, fue el que llevó a Jia Zhangke a ganar el León de Oro en Venecia con "Naturaleza muerta", una poderosa metáfora sobre cómo una presa ahogaba, más espiritual que físicamente, a toda la población que tenía que ser evacuada. Al recibir en el Festival de las Palmas un reconocimiento a toda su prácticamente inédita carrera -pero que incluye filmes como "Platform" o "24 City"-, reconoció en una rueda de prensa que los cambios en China se están produciendo con mucha rapidez y están beneficiando sólo a unos pocos: "La mayoría paga la factura de esta transformación", dijo. No en Venecia sino en Cannes es un habitual Lou Ye, cineasta que el año pasado se llevó el premio al mejor guión por "Spring Fever", cinta que abrió otro terreno vedado en China: la homosexualidad. Este envite no era el primero contra la censura: en 2006 Ye fue vetado con cinco años de parón cinematográfico por el gobierno chino al abordar la protesta estudiantil de Tiananmen en "Summer palace". "Soy director de cine y hago películas, así que seguiré como siempre haciéndolas", desafió en rueda de prensa en Cannes entonces. "Espero ser el último cineasta vetado en China. Por favor, ahora hablemos de la película". El gobierno chino ya había puesto problemas a películas como "Ciudad de vida y muerte", Concha de Oro en San Sebastián, por la visión demasiado humana que daba de los japoneses en plena violación de Nanking, o exigió recortes en "Deseo, peligro", de Ang Lee, por su contenido sexual. Y "Spring Fever", en realidad, era una metáfora de este mismo mensaje, pues plasmaba la desesperación de un personaje que sólo quiere ser él mismo. En su caso, pide amar en paz a otro hombre y no convertir cada relación en un intrincado melodrama lleno de dobles vidas y daños colaterales. | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
![]() | Roman Polanski, un fugitivo de película | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
Cineasta brillante marcado por la tragedia, Roman Polanski es un eterno fugitivo de los tribunales de EEUU, que se resisten a olvidar un caso de abusos sexuales sobre una menor confesados por ese ganador de un Óscar. El director de "La semilla del diablo" (1968), "Chinatown" (1974) y "El pianista" (2002), filme por el que obtuvo la estatuilla de Hollywood, huyó de EEUU a Francia en febrero de 1978 mientras se encontraba en libertad condicional. Polanski había sido detenido en 1977 en Beverly Hills acusado de violar a Samantha Gaimer, de 13 años, en la residencia de Jack Nicholson mientras éste se encontraba ausente. El artista admitió la relación con la adolescente y pasó 42 días en prisión bajo evaluación psiquiátrica. Poco antes de conocerse el fallo del juez, que Polanski temió que fuera a condenarle a pasar largo tiempo entre rejas, el director hizo las maletas y buscó asilo en el país galo desde donde no podía ser extraditado a pesar de una orden de detención internacional emitida por EEUU. El cineasta nunca regresó a Hollywood, ni tan siquiera para recoger su Óscar. La fiscalía de Los Ángeles, encargada de forzar su retorno a EEUU, vio la ocasión de atraparle cuando viajó en septiembre de 2009 a Suiza para asistir a un festival. La Policía del país alpino detuvo a Polanski en Zúrich y quedó bajo arresto domiciliario hasta que hoy las autoridades helvéticas desestimaron la extradición por falta de datos en la solicitud y por la inacción de EEUU en anteriores ocasiones en las que había entrado en Suiza. Polanski, como 32 años antes, volvía a escaparse de la Justicia de EEUU, donde sus abogados luchan por conseguir que se desestime el caso en su contra, apoyados por la víctima de los abusos, ahora casada y madre de tres hijos, con quien el cineasta hizo las paces en 1993. La sombra de esa violación, no obstante, pesará sobre la imagen de Polanski durante el resto de su vida, aunque a sus 76 años este genio del cine franco-polaco arrastra mucho más drama a sus espaldas. Tras un primer matrimonio con Barbara Lass que concluyó en 1962 después de tres años de casados, se casó con la actriz Sharon Tate, quien fue asesinada en 1969 en Los Ángeles cuando estaba embarazada de su primer hijo a manos de la secta de Charles Manson. Abatido, Polanski pasó por un bache creativo y decidió volver a Europa. Su regreso a Hollywood sería tan memorable como fatídico. En 1974 estrenó "Chinatown", filme protagonizado por Jack Nicholson y candidato a 11 estatuillas de la Academia que supuso un renacer para el director, quien se había labrado un nombre desde "Repulsión" (1965), "El baile de los vampiros" (1967), "La semilla del diablo" (1968) o "¿Qué?" (1972). El episodio con Gaimer en 1977 truncó su resurgimiento en la meca del cine, si bien en 1979 vio la luz "Tess". Ya en Francia, Polanski tardó siete años en ponerse tras la cámara, cuando se embarcó en el rodaje de "Piratas", una obra menor en comparación con las siguientes: "Frenético" (1988), con Harrison Ford, y "Lunas de hiel" (1992), con Hugh Grant y Kristin Scott Thomas. Siempre apegado a las historias oscuras, obsesionado con el horror de la II Guerra Mundial, en su última etapa creativa, Polanski mantuvo su una línea tenebrista con títulos como "La muerte y la doncella" (1994), con Sigourney Weaver, y "La novena puerta" (1999). Su éxito definitivo llegó de la mano del relato sobre el Holocausto en "El pianista". En febrero, el cineasta estrenó el "thriller" "El escritor" con Pierce Brosnan, Ewan McGregor y Kim Cattrall, una película que ha tenido poca repercusión en la taquilla de EEUU. Fernando Mexía Los Ángeles (EEUU), Filmografía de Roman Polanski
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![]() | Aquellos maravillosos años de las grandes estrellas de Hollywood | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
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![]() | Las 10 mejores películas de temática gay | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
Hoy es el día del orgullo gay y hemos querido homenajear tal fecha haciendo una recopilación de, a nuestro juicio, las 10 mejores películas de temática gay que se han hecho un hueco entre el inmenso mundo del celuloide donde este tipo de cine se considera para minorías. Desde aquí y rompiendo una lanza por este género os animamos a que visionéis cualquiera de estos títulos que han sido mimados y filmados recreando una temática diferente que pretende llegar a todos los públicos. Esta es nuestra lista:
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El Team de Super Stereo | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||









Por: Irene Perezagua (Colpisa)







Angelina Jolie y su hermano
Beyoncé y su hermana
Eva Longoria y su hermana
Las hermanas Olsen
Kirsten Dunst y su hermano 

Sharon Stone y su hermana
























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y JFK... 
Don Johnson y Melanie Griffith